
Noticias Argentinas difundió que en ese contexto, el empleo total retrocedió hacia formas más precarias y sin cobertura social. La tasa de empleo se redujo del 45,8% al 45%, mientras que la informalidad subió al 43% de la población ocupada.
Proyectado a todo el país, habría 13 millones de trabajadores registrados y unos 9 millones en negro. De estos últimos, poco más del 60% son asalariados y el resto trabajadores por cuenta propia.
El crecimiento de la informalidad no se reduce a las nuevas modalidades de trabajo por plataformas, que quedarían capturadas en el rubro Transporte y
Comunicaciones, sino que se extiende a sectores tradicionales. El comercio sumó 210.000 puestos informales, mientras que los registrados privados en ese rubro apenas crecieron en 4.000. A su vez, la industria manufacturera incorporó 87.000 trabajadores no registrados al tiempo que perdió 63.000 puestos formales, según señaló la consultora Invecq en base a cifras del INDEC.
Además, los trabajadores asalariados registrados del sector privado disminuyeron en 182.000 puestos, mientras que en el sector público hubo una caída de 80.000 empleos registrados, lo que suma una pérdida total de 262.000 puestos formales.
El problema no se limita únicamente a la falta de empleo, sino también a la calidad y a la capacidad de los puestos existentes para sostener ingresos. En este escenario, el ajuste del mercado laboral no solo opera por la cantidad de empleo disponible, sino también por su calidad.